A veces la vida nos da grandes sorpresas, buenas y malas, nos sentimos indefensos ante estas, pero me a quedado claro que debemos de luchar y para cada mal siempre hay una lección y es lo que aprendí debido a la muerte de mi primo, dos personitas tan queridas se me fueron en tan solo dos semanas, tenia miedo, me sentía sin fuerzas, sin ganas de nada solo de gritar y de alguna forma marcharme con ellos. Pero Dios hace las cosas por algo, a veces siento que no me escucha o que tanto a mi familia como a mi nos manda pruebas muy difíciles, pero lo hace para fortalecernos y saber que aunque el se los lleve ellos estarán en paz y en su presencia. Le doy las gracias a mi primo por toda la alegría que me transmitió desde niña...y no me despido de el por que se que nos veremos pronto...

No hay comentarios:
Publicar un comentario